Resulta que el otro día fue el cumpleaños de mi novio.
Y yo poco soy de muestras públicas de amor. No me refiero a que me niegue a besarlo en la calle o en presencia de colegas, porque si hay que hacerlo, pues se hace, oye. Me refiero a que no me va el rollito romanticón cariñoso así, gratuitamente.
Es por eso que no pienso hacer un post ñoñito dedicado a él con motivo de su cada vez mayor "madurez".
Pero bueno, ya que el chico es un buen noviete y tal, que una no se puede quejar, hablaré de una de sus múltiples cualidades. Es la siguiente. A pesar de ser una de las personas con peor oído musical del planeta tierra, al amigo no se le da nada mal reconocer voces. Puede que le cueste quedarse con la cara de un tipo hasta la sexta vez que lo vea, pero no ocurrirá lo mismo con su voz.
Ajá, una habilidad que aparentemente no sirve para un cagao. Pero a mí me resulta divertido estar viendo alguna serie o película y escuchar un: 'vaya, parece que nuestro querido Dawson por fin ha encontrado el amor', mientras veo cómo uno de los personajes de Entourage liga sin parar (o dos veces, que ya es bastante más de lo que nunca lo hará el entrañable Dawsy).
Un día, la casualidad quiso hacerle un regalo por su destreza con las voces. Estábamos de visita en Ávila, ya más cansados que un perro de nuestro periplo castellano leonés. Y con ganas de llegar a Segovia para comer cochinillo, para qué engañarnos. Fue entonces cuando un coche se paró a nuestro lado, su ventanilla se bajó y BRUCE WILLIS nos preguntó: '¡¡Chicos!! ¿Podríais decirnos cómo llegar a la calle Cangurito?'.
Bueeeeno, vaaaaale. Hay dos cosas que aclarar sobre esta historia. Uno: no preguntó por la calle Cangurito. Sí por otra existente en Ávila y cuyo nombre no recuerdo. Dos: ajá, no era Bruce Willis hablando en español. Sí era Ramón Langa, el actor que pone su voz a la de Mr. Willis. Pero estos son detalles sin importancia que no restan emoción al momento vivido en nuestro camino hacia el ansiado cochinillo.
Hasta aquí mi homenaje a ti, novio viejuno mío. Y ahora llega el turno del look. Esto es lo que llevé para celebrar su cumpleaños. ¡Qué os guste! ¡Besos para todos!
Y yo poco soy de muestras públicas de amor. No me refiero a que me niegue a besarlo en la calle o en presencia de colegas, porque si hay que hacerlo, pues se hace, oye. Me refiero a que no me va el rollito romanticón cariñoso así, gratuitamente.
Es por eso que no pienso hacer un post ñoñito dedicado a él con motivo de su cada vez mayor "madurez".
Pero bueno, ya que el chico es un buen noviete y tal, que una no se puede quejar, hablaré de una de sus múltiples cualidades. Es la siguiente. A pesar de ser una de las personas con peor oído musical del planeta tierra, al amigo no se le da nada mal reconocer voces. Puede que le cueste quedarse con la cara de un tipo hasta la sexta vez que lo vea, pero no ocurrirá lo mismo con su voz.
Ajá, una habilidad que aparentemente no sirve para un cagao. Pero a mí me resulta divertido estar viendo alguna serie o película y escuchar un: 'vaya, parece que nuestro querido Dawson por fin ha encontrado el amor', mientras veo cómo uno de los personajes de Entourage liga sin parar (o dos veces, que ya es bastante más de lo que nunca lo hará el entrañable Dawsy).
Un día, la casualidad quiso hacerle un regalo por su destreza con las voces. Estábamos de visita en Ávila, ya más cansados que un perro de nuestro periplo castellano leonés. Y con ganas de llegar a Segovia para comer cochinillo, para qué engañarnos. Fue entonces cuando un coche se paró a nuestro lado, su ventanilla se bajó y BRUCE WILLIS nos preguntó: '¡¡Chicos!! ¿Podríais decirnos cómo llegar a la calle Cangurito?'.
Bueeeeno, vaaaaale. Hay dos cosas que aclarar sobre esta historia. Uno: no preguntó por la calle Cangurito. Sí por otra existente en Ávila y cuyo nombre no recuerdo. Dos: ajá, no era Bruce Willis hablando en español. Sí era Ramón Langa, el actor que pone su voz a la de Mr. Willis. Pero estos son detalles sin importancia que no restan emoción al momento vivido en nuestro camino hacia el ansiado cochinillo.
Hasta aquí mi homenaje a ti, novio viejuno mío. Y ahora llega el turno del look. Esto es lo que llevé para celebrar su cumpleaños. ¡Qué os guste! ¡Besos para todos!


































