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martes, 19 de marzo de 2013

nosotras... y EL ROSA!!

Querido color rosa:

Una relación algo complicada siempre hemos tenido tú y yo, qué cosas.
Empezaste por gustarme, soñándote en trajes de princesa con faldas muy pomposas.
Te odié al llegar a la adolescencia, por creerte ñoño y amigo de la cursilería, ya ves tú qué tontería.
Y no me preguntes porqué, pero sin contar contigo sigo hoy en día.

Gracias a Sissy à la Mode esto ha cambiado.
En este post te ha reivindicado.
Un look contigo pedía,
y yo he escuchado lo que ella quería:







¡Besos para todos!

Y ya sabéis,
si alguna propuesta démodé tenéis,
en dejar un comentario no dudéis;)

miércoles, 13 de marzo de 2013

nosotras... y 144 !!


¡Hola amigos!
De nuevo, y gracias a las sugerencias que en su día nos dejasteis aquí, volvemos a disfrutar hoy de un apasionante post a la carta.
Norma, del blog 'Mi diario en tinta en verde' (que os recomiendo visitar), nos pedía lo siguiente:

'A mí me gustaría que Julia hablara alguna vez de matemáticas, aunque no creo que mucha gente me apoye, ellos se lo pierden'

Efectivamente, Norma. No creo que mucha gente te apoye. Y efectivamente: ellos se lo pierden;)
Tú no nos seguías por aquel entonces, pero ya escribí una vez, allá por abril de 2011, un post titulado nosotras... y LAS MATEMÁTICAS!! Recomendaba en él leer un artículo aparecido en El País que trataba el tema del anumerismo que sufre la sociedad. 
Hablar de las matemáticas, como Norma propone, así en general, es algo de lo que no me veo capaz. Tal vez alguien más se anime en un futuro a sugerir un tema científico más concreto.
Hasta entonces, seguiré en la línea de aquel post que hice dos años atrás: la incultura matemática.

El otro día, tirada en el sofá haciendo zapping, me encontré con Arturo Valls y su programa Ahora Caigo. Y lo dejé un ratejo puesto. La verdad, los concursetes de preguntas no me llaman mucho, exceptuando el grandioso Saber y Ganar, que también llega a cansarme en ocasiones. Pero siento debilidad por Arturo, qué queréis que os diga. Debilidad que, por otra parte, se está esfumando visto el giro que va tomando su carrera televisiva...
La cosa es que en un momento dado, a una de las simpáticas y dicharacheras concursantes se le preguntó que cuánto era una docena de docenas. Además, le proporcionaban una semi-respuesta con huecos:
"1_ _"
Fue entonces cuando la chica, en lugar de ponerse a calcular mentalmente la cifra doce al cuadrado, empezó a enumerar rápidamente, para que le diese tiempo a encontrar la respuesta correcta en los segundos de los que disponía:

"100, 101, 102, 103, 104, ......, 142, 143, 144,..."
GONGGGG

- Vaya, Fulanita, tendremos que ver con photofinish si el 144 ha entrado dentro de tiempo.
- ¡¡Sí!! Respuesta correctaaaaaa.

EN FIN.
Que yo no digo que a vosotros podría haberos ocurrido lo mismo y no pasa absolutamente nada. No por ello moláis más o moláis menos. Y os lo dice una matemática a la que no se le da precisamente de maravilla el cálculo mental, qué cosas. Pero qué menos que entender que tras una docena de docenas, se esconde una multiplicación.

Ays, las matemáticas. Esa odiada ciencia. Esa ciencia que yo amé. Y... amo. Pero cuán incomprendida es.

No insistiré más.
Pero hacedme caso: las mates importantes son.
No las dejéis de lado ni les restéis valor.
Y ahora, vayamos de una vez por todas con el look:)









Y ya sabéis...
si alguna sugerencia démodé tenéis,
en dejar un comentario no dudéis.

Pd: Un nuevo post de streetstyle podéis encontrar ya en La Blogueresca: AQUÍ
Esta vez, fotografié a una chica muy simpática que vi paseando por el casco de Tarifa.

¡Besos para todos!

domingo, 3 de marzo de 2013

nosotras... y ¿VESTIR CÓMODO = VESTIR CUTRE?

En Sommes Démodé queremos a nuestros seguidores un puñao, vuestras opiniones y sugerencias lo son casi todo para nosotras. Es por eso que hoy volvemos a tener una "entrada por encargo", es decir: hoy volvemos a hablar sobre uno de los temas que nos propusisteis a raíz de este post.

La idea escogida para esta ocasión ha sido la de Conchi, del blog ConchiC. Nos sugería tratar lo siguiente:

El nivel generalizado que existe de vestir mal, esto es, en perpetuo chandal o ropa para hacer senderismo y similares, todo ello en aras de una supuesta comodidad


Si supieras cuánto comprendo lo que nos estás diciendo, Conchi.
Os contaré, así un poco en petit comité (esto significa que no lo larguéis por ahí), que eso de llevar ropa para hacer senderismo y similares me suena muy muy mucho.
No sé porqué misteriosa razón, mis colegas matemáticos, especialmente los masculinos, suelen vestir con botas de montaña y forros polares Quechua las 24 horas del día. Nunca he llegado a comprobarlo, pero me atrevería a conjeturar que sus pijamas también son prendas deportivas compradas en Decathlon.
'No seas mal pensada, Julia. Eso es porque es gente a la que le gusta la aventura y está acostumbrada a realizar apasionantes excursiones un día sí y otro también'
Jajajaja. YA, claro.

Pero no es necesario que me vaya tan lejos... mi novio, un joven presumido y "preocupado" por las últimas tendencias, durante los cinco años que estuvo estudiando en la Universidad de Zaragoza, asistió a la mayoría de clases con un chándal HORROROSO. Cuenta la leyenda que, cuando se adecentaba y arreglaba más fuera del entorno universitario, sus propios compañeros de pupitre eran incapaces de reconocerlo.

Y yo quiero preguntar a toda esta gente desde aquí: ¿POR QUÉ? ¿QUÉ NECESIDAD?
¿Acaso unos vaqueros son lo más incómodo que hay sobre la faz de la tierra? ¿Hay gente a la que la federación de montaña le paga una comisión por lucir sus característicos atuendos? ¿Querer vestir cómodo significa llevar las prendas más cutres que se tengan en el armario?

Ojo, tampoco es bueno el extremo contrario. Para estar bella hay que sufrir, sí. Pero llegar a autolesionarse es excesivo.
Tacones-galleta: Zapatos con los que ahostiarse es suceso seguro.
Camisas-pollo: Blusitas monísimas, pero capaces de hacernos sudar... pues eso, como a un pollo.
Abrigos-folio: Para llevarlos en una época del año inventada por las tiendas y que no existe.
Pamelas-perra: Te engañan para que te sientas guapa en casa frente al espejo con ellas, pero en la calle, con cierzo y lluvia puñetera, te hacen desear llevar chándales y gorros de excursionista.
Porque sí. Yo a veces también lo haría.










 ¡Besos para todos!

Y ya sabéis,
si alguna sugerencia démodé tenéis,
en dejarnos un comentario no dudéis.

domingo, 24 de febrero de 2013

nosotras... y AMIGAS ENVIDIOSAS!!

Previously... on Sommes Démodé:

Así es, amigos. En el anterior post os invitábamos a que fueseis vosotros los dueños del nosotras y.
Nos hicisteis varias sugerencias. Algunas de ellas ya habían aparecido en el blog, pero otras no.
Ha sido difícil escoger una, pero... entre todas ellas y de momento, me quedo con la propuesta hecha por la dueña de uno de mis blogs favoritos, Anita Patata Frita:

Las amigas que te miran mal porque siempre vas "arreglada"
(que eso significa más guapa que ellas)


Como esto quizás hubiera resultado un título pelín largo, lo he expresado más en general con AMIGAS ENVIDIOSAS. Porque como bien dice el sabio refranero español: si la envidia fuera tiña, ¡cuántos tiñosos habría, madre mía!

Pero a mí no me gusta rajar sin reconocer primero mis propios errores, así que empezaré sacándome los colores a mí misma.
Lo admito. Hubo una época en la que no lucía tan hermosa como ahora.
Hubo una época en la que ver los tipazos y bellos rostros de mis amigas me molestaba "un poco".
Sin embargo, en mi defensa diré que jamás las miré mal.
Sí, quizás pusiese cara de acelga por no molar tanto físicamente como ellas. Pero si exceptuamos los juegos de cartas y el Party & Co, yo siempre he tenido buen perder.

Tras reconocer esto, algo de lo que no me siento especialmente orgullosa, pasaré a la situación contraria:
en ocasiones he sido yo la víctima de esa envidia.
Presumida que es una, no hay día en que no me pinte mi rayita de elleliner y me eche un poco de colorete. 
Me gusta ir de punta en blanco en lo que a ropa se refiere.
Soy amante del pelazo, así que me congratula llevarlo tope fashion.
Y esto a veces no gusta. Si le sumamos que tengo un blog en el que pongo fotos mías, automáticamente me convierto para muchos en una chica superficial y creída.
Y entonces llegan esas miraditas de desaprobación de las que habla Anita Patata Frita.

- Uy, qué arreglada. ¿Vas a algún sitio después? (mientras tu coleguita te mira de arriba abajo y de abajo arriba)
- Sí, al Panishop, a comprar una barra de pan y una breva. Pero es que yo soy muy divina, chica.

- Anda, ¿has vuelto a ir a la peluquería a hacerte algo?
- No, es el propio gracejo natural de mi cabello. Ya ves, algunas nacemos con suerte.

- ¿Es nuevo el vestido? No está mal, yo es que prefiero ir más cómoda.
- Sí, es nuevo. Y CÓMODO.

Os suena, ¿no es así?

Pero no nos pongamos en lo peor.
Tenemos amigas que valen millones y saben halagarte cuando deben hacerlo.
A nadie le amarga un dulce y una buena amiga es la que, a parte de ayudarte en los peores momentos y estar siempre al pie del cañón, te dice lo guapa que estás cuando lo estás (e incluso cuando no lo estás).

A mí me pasa con Diana, que fue quien me hizo las fotos que hoy os enseño.
Me vio aparecer con nariz roja y careto hinchado por el frío, pero con una sonrisa me dijo:
'qué chulo el turbante y qué bien te queda'.

Así, sí ;)








¡Besos para todos!
Y ya sabéis,
si alguna sugerencia démodé tenéis,
en dejarnos un comentario no dudéis


PD: Podéis disfrutar de una nueva entrega de mi sección de streetstyle '¡Te encontré!' AQUÍ
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