Antes de empezar, quería daros las gracias a todos los que me felicitasteis en el post anterior:) ¡Me hizo mucha ilusión!
Una vez dicho esto, hablemos de súcubos.
¿Lo cualo? ¿Súcubo? ¿De qué hablas, démodé?
Que no cunda el pánico. Exactamente así reaccioné yo el otro día cuando vi esta palabra.
Pero empecemos por el principio.
Desde que tengo mi esmarfon nuevo, por fin puedo disfrutar de juegos como Apalabrados y Angry Birds. Quien dice disfrutar dice también, qué se yo... engancharse, por ejemplo.
La cosa es que estaba jugando con un amiguete a Apalabrados (eso que de toda la vida se ha conocido en casa de mis abuelos como Intelect y en otros países como Scrabble) y de repente me cascó un palabro que no había oído, o eso pensaba yo, en toda mi vida.
Efectivamente, avispados lectores. Esa palabreja era precisamente SÚCUBO.
Al menos mi colega tuvo la decencia de explicarse y no dejarme to loca en mi ignorancia (porque sí, lo hubiese buscado en wikipedia, pero fue un detalle que agradecí).
Me escribió lo siguiente: "Quién me iba a decir a mí, que ver Embrujadas serviría para algo".
Resulta que un súcubo es una especie de demonio que adquiere forma de mujer atractiva para engatusar a los hombres...
Contándole luego esta anécdota a otros amigos míos (al parecer esto del súcubo me resultó fascinante y no paro de explicárselo a todo el mundo), uno de ellos conocía perfectamente este término, aunque no por seguir las aventuras de las hermanas Halliwell, eso sí.
Dejando al margen lo discutible de haber visto una serie como Embrujadas (a mí me gustaba, reconózcolo), todo esto me dio que pensar.
Y es que, amigos, hay que ver la cantidad de cosas que aprendemos de manera indirecta con las películas, los libros, la televisión... Obviamente, por mucho que uno mire y remire Gandía Shore todas las semanas dudo que se adquiera algún conocimiento de provecho (mas vete a saber). Pero vosotros ya me entendéis.
Cuando conocí a mi novio, una de las cosas que me gustaban de él es lo mucho que a mí me parecía que sabía de casi todo.
Con el tiempo descubrí el pastel. Estos vastos conocimientos se los debía... ¡¡al deporte!! Años y años sentado en el sofá viendo basket, fútbol americano, béisbol, atletismo y a saber qué más le habían servido para dominar la geografía e incluso la historia de muchos de los países en los que se celebraban estas competiciones deportivas. Qué cosas...
El día que me hice estas fotos, entre instantánea e instantánea jugaba a Apalabrados. No me miréis así. ¿Por qué creéis que lo hago? Para aprender, claro que sí.
Una vez dicho esto, hablemos de súcubos.
¿Lo cualo? ¿Súcubo? ¿De qué hablas, démodé?
Que no cunda el pánico. Exactamente así reaccioné yo el otro día cuando vi esta palabra.
Pero empecemos por el principio.
Desde que tengo mi esmarfon nuevo, por fin puedo disfrutar de juegos como Apalabrados y Angry Birds. Quien dice disfrutar dice también, qué se yo... engancharse, por ejemplo.
La cosa es que estaba jugando con un amiguete a Apalabrados (eso que de toda la vida se ha conocido en casa de mis abuelos como Intelect y en otros países como Scrabble) y de repente me cascó un palabro que no había oído, o eso pensaba yo, en toda mi vida.
Efectivamente, avispados lectores. Esa palabreja era precisamente SÚCUBO.
Al menos mi colega tuvo la decencia de explicarse y no dejarme to loca en mi ignorancia (porque sí, lo hubiese buscado en wikipedia, pero fue un detalle que agradecí).
Me escribió lo siguiente: "Quién me iba a decir a mí, que ver Embrujadas serviría para algo".
Resulta que un súcubo es una especie de demonio que adquiere forma de mujer atractiva para engatusar a los hombres...
Contándole luego esta anécdota a otros amigos míos (al parecer esto del súcubo me resultó fascinante y no paro de explicárselo a todo el mundo), uno de ellos conocía perfectamente este término, aunque no por seguir las aventuras de las hermanas Halliwell, eso sí.
Dejando al margen lo discutible de haber visto una serie como Embrujadas (a mí me gustaba, reconózcolo), todo esto me dio que pensar.
Y es que, amigos, hay que ver la cantidad de cosas que aprendemos de manera indirecta con las películas, los libros, la televisión... Obviamente, por mucho que uno mire y remire Gandía Shore todas las semanas dudo que se adquiera algún conocimiento de provecho (mas vete a saber). Pero vosotros ya me entendéis.
Cuando conocí a mi novio, una de las cosas que me gustaban de él es lo mucho que a mí me parecía que sabía de casi todo.
Con el tiempo descubrí el pastel. Estos vastos conocimientos se los debía... ¡¡al deporte!! Años y años sentado en el sofá viendo basket, fútbol americano, béisbol, atletismo y a saber qué más le habían servido para dominar la geografía e incluso la historia de muchos de los países en los que se celebraban estas competiciones deportivas. Qué cosas...
El día que me hice estas fotos, entre instantánea e instantánea jugaba a Apalabrados. No me miréis así. ¿Por qué creéis que lo hago? Para aprender, claro que sí.
¡Besos para todos!
Y permanecer muuuy atentos: en el próximo post, ¡SORTEO!
(Shannen Doherty, qué grande)




