Tengo recuerdos de mis primeros días aprendiendo a ir en bicicleta. Cuando era muy pequeña mi padre me enseñó a ir en ella, con las dos ruedecitas traseras de apoyo y prometiendo, como hacen todos los padres, que no me preocupara porque él me sujetaría pasase lo que pasase.
Me acuerdo muy bien de cuál fue mi primera bicicleta. La más bonita del mundo y rosa, por supuesto. Con una cestita en la que meter cualquier cosa que fuese necesaria, como algún pequeño monedero que normalmente contendría una moneda de cinco duros (una verdadera fortuna).
Tengo recuerdos de haber ido a la universidad en bici. Me apunté al servicio de bicicletas del Ayuntamiento: Bizi Zaragoza. Cuando lo inauguraron fue toda una revolución. Había interminables listas de espera, pero yo fui rápida y conseguí estar entre los elegidos.
¿Que si lo usé mucho? Dos veces. Fue como esos caprichillos que luego dejas en el rincón más oculto del armario. A mi favor, diré que a una chica tan presumida como yo, eso de llegar sudando como un tocino a clase no le gusta demasiado.
Tengo recuerdos de mi paseo en bici por Central Park, hace una semana. Fue muy divertido conocer uno de los parques más famosos del mundo sobre dos ruedas. Hoy os enseño fotos precisamente de este recorrido. Pero tendréis que leer un párrafo más antes de verlas...
Porque... ¿Sabéis lo que más recuerdo por encima de todo? ¿Sabéis qué es lo primero que me viene a la cabeza cuando oigo, leo o pronuncio la palabra BICICLETA?
Lo que más grabado tengo en mi memoria es la tremenda galleta que se metió mi madre yendo en bici por el Parque Grande (hace poco renombrado José Antonio Labordeta). Qué cosas. Cómo somos las personas con nuestros recuerdos. Pobre mujer. Creo que en su vida ha ido en bici tres veces. Pero ahí está mi perversa mente, tras años y años de otras anécdotas y aventuras en bici, para tenerlo escrito a fuego eternamente.
Y es que aún me río reproduciendo en mi cabeza cómo fue aquel hostión. Escribo estas líneas y tengo que parar para reírme a gusto. Lo sé, algún día sufriré un cruel castigo por cachondearme así de mi querida mamá, pero ese día de momento no ha llegado. De hecho, en mi paseo por Central Park no sufrí ningún percance.
Me acuerdo muy bien de cuál fue mi primera bicicleta. La más bonita del mundo y rosa, por supuesto. Con una cestita en la que meter cualquier cosa que fuese necesaria, como algún pequeño monedero que normalmente contendría una moneda de cinco duros (una verdadera fortuna).
Tengo recuerdos de haber ido a la universidad en bici. Me apunté al servicio de bicicletas del Ayuntamiento: Bizi Zaragoza. Cuando lo inauguraron fue toda una revolución. Había interminables listas de espera, pero yo fui rápida y conseguí estar entre los elegidos.
¿Que si lo usé mucho? Dos veces. Fue como esos caprichillos que luego dejas en el rincón más oculto del armario. A mi favor, diré que a una chica tan presumida como yo, eso de llegar sudando como un tocino a clase no le gusta demasiado.
Tengo recuerdos de mi paseo en bici por Central Park, hace una semana. Fue muy divertido conocer uno de los parques más famosos del mundo sobre dos ruedas. Hoy os enseño fotos precisamente de este recorrido. Pero tendréis que leer un párrafo más antes de verlas...
Porque... ¿Sabéis lo que más recuerdo por encima de todo? ¿Sabéis qué es lo primero que me viene a la cabeza cuando oigo, leo o pronuncio la palabra BICICLETA?
Lo que más grabado tengo en mi memoria es la tremenda galleta que se metió mi madre yendo en bici por el Parque Grande (hace poco renombrado José Antonio Labordeta). Qué cosas. Cómo somos las personas con nuestros recuerdos. Pobre mujer. Creo que en su vida ha ido en bici tres veces. Pero ahí está mi perversa mente, tras años y años de otras anécdotas y aventuras en bici, para tenerlo escrito a fuego eternamente.
Y es que aún me río reproduciendo en mi cabeza cómo fue aquel hostión. Escribo estas líneas y tengo que parar para reírme a gusto. Lo sé, algún día sufriré un cruel castigo por cachondearme así de mi querida mamá, pero ese día de momento no ha llegado. De hecho, en mi paseo por Central Park no sufrí ningún percance.
Pantalones: FOREVER 21
Zapatos: MOO SHOES (tienda de NY)
Camisa: mercadillo Londres
















