miércoles, 5 de junio de 2013

nosotras... y LEER ES VIVIR!!

Ahora que lo pienso. Qué pocos concursos he ganado a lo largo de mi vida.
Solo recuerdo dos, y ambos fueron en el colegio. Se ve que de más mayor perdí toda creatividad posible o ni siquiera me presenté a alguna clase de competición.

El primero fue un concurso de dibujo.
En mi cole teníamos una revista/periódico llamada 'El Desván' y en cada entrega la portada estaba realizada por algún alumno, escogida entre cuatro o cinco propuestas.
A pesar de mi nula destreza con el dibujo, me dio por probar suerte un día.
Tracé como pude un paisaje, con lago y barquita incluidos.
He de reconocer que me inspiré en un puzzle que había hecho meses atrás, pero no era exactamente el mismo. Me gustaba y lo quise reproducir, sin más.
Y resulta que terminó siendo el escogido.
¿Sorpresón? No mucho.
Ya me conocía yo bien a los encargados de elegir portada. Más bien ñoñetes, segura estaba yo de que les gustaría mi dibujo de aire bucólico.

El segundo sí me pilló desprevenida.
Este concurso consistía en proponer un eslogan sobre la lectura.
No recuerdo exactamente el motivo, pero creo que en mi colegio iban a celebrarse una especie de jornadas sobre este tema, de ahí que se nos animara a soltar una frasecica ingeniosa.
Yo no sabía qué demonios era eso de un eslogan y además me encontraba algo desganada aquella mañana, de eso sí me acuerdo bien (vete a saber porqué estaría desganada una niña de nueve años).
Cuando me explicaron qué pretendían con eso del eslogan, apunté en una papeleta lo primero que se me vino a la cabeza. Al llegar a casa ni siquiera se lo conté a mis padres (y ojo, que yo era una de esas niñas repelentes que lo contaba todo). Así que cuando finalmente se me declaró vencedora unos días más tarde en el colegio y ya sí se lo comenté, se pusieron los tíos tope orgullosos.
Yo no lo entendía muy bien, pero incluso los profesores me felicitaron por mi gran acierto y originalidad.
Aun hoy me sigue pareciendo desmesurado todo aquello. Es más. Seguro que al teclearlo en Google aparece en miles de sitios como una frase normalucha y nada destacable que puede decir cualquiera.

Calla. Si ni siquiera os he dicho el dichoso eslogan.
"Leer es vivir"

De todo aquello saqué dos libros de regalo (y esto sí me hizo ilusión porque yo, cuando era pequeñaja, leía decenas de libros cada año), una simpaticota anécdota que suelo recordar con mis padres y el post que acaba de salir ahora mismo;)

Pues oye. Menos da una piedra.

¿Y por qué os cuento todo esto?
Porque os enseño hoy el look que llevé para asistir a la Feria del Libro que está estos días celebrándose aquí en El Retiro.
Y porque aquel eslogan "inventado" por mi de niña no es tan tontito.
La lectura es una de las cosas que mejores momentos me ha hecho pasar.
Hay historias en los libros que me han hecho reir y llorar a la vez, imaginarme en lugares increíbles que en la realidad no existen o verme como una detective intrépida que resuelve misteriosos casos de asesinato.
¿Y acaso no es todo esto vivir?













PD: Porque ya lo decía Cervantes (que una buena chica démodé también debe ponerse gafopasta a veces, ya lo sabéis):

"Los libros son necesarios para honesto pasatiempo, no solamente de los ociosos, si no de los más ocupados, pues no es posible que esté continuo el arco armado, ni la condición y flaqueza humana se pueda sustentar sin alguna lícita recreación"

Pues eso.

PD (otra vez): Y si os habéis quedado con más ganas de leer sommes-post sobre la lectura, basta con que pinchéis AQUÍ. Os saldrán todos bien juntitos y uno detrás de otro;)

PD (otra vez más): Gracias por todos vuestros comentarios del post anterior. Ya me habéis hecho un poquito más feliz... como los libros;)

¡Besos para todos!

domingo, 2 de junio de 2013

nosotras... y SI ESTE POST CONSIGUE MÁS DE 15 COMENTARIOS, ES QUE SIEMPRE SERÉ FELIZ!!


Cuando era pequeña... lo reconozco: abusaba del siesque demasiado.
Me apuesto cualquier cosa (¡cualquiera!, ¿oís?) a que vosotros también lo hacíais... y lo hacéis.

Ilusa de mí, pensaba que era yo el único ser humano con este peculiar y personal "oráculo".
Me sentía especial porque yo sabía cómo iba a ser el futuro... y los demás no. Eran tan tontos que no habían reparado en que para averiguarlo, bastaba con preguntar. Tan sencillo como eso.

¡Claro, amigos!
Las margaritas me desvelaron el misterio.
'Me quiere, no me quiere, me quiere, no me quiere,... ME QUIEREEEE.'

Por qué no. El azar me ayudaría a saber no solo si ese chico tan guapo de mi clase me quería, si no que me desvelaría secretos más complejos de mi futuro. Y además me quitaría preocupaciones, porque, a pesar de mi corta edad, ya andaban pululando por mi cabeza algunos "miedos".

- Si ese señor que está frente a mí al otro lado del semáforo me mira, es que nunca me partiré un pie.
(¡Ha mirado! ¡Bien! Qué alivio...)

- Si cuando llegue a casa hay macarrones para comer... es que todos los chicos del instituto suspiran por mi.
(¡Espaguetis!... Bueno, más o menos. ¡No todos... pero casi todos los chicos suspiran por mi!)

- Si durante todo el camino hasta que llegue a casa piso las baldosas sin rozar los bordes... es que toda mi vida tendré buena salud y moriré a los 90 años de viejecita, rodeada de mis guapísimos y cariñosos nietos.
(¡Lo he hecho! Yuhuuu... vida plena asegurada)

Cuando quería lograr una predicción favorable, obviamente mi condición para conseguirla era ultra-sencilla. Véase en los ejemplos anteriores.
Pero ¡ay! si lo que yo quería averiguar era si iba a sucederme algo negativo...

-  Si justo a las 23'12 horas exactas llama mi abuela para invitarme a ir de vacaciones a... qué sé yo, Benidorm, es que nunca me casaré ni tendré hijos (ya ves tú, cosas que me preocupaban a mí a los 10 años).
- Juliaaaaaa. Es la yaya, quiere hablar contigo.
- ¡Dios mío! ¿Cómo puede estar esto pasando? Si esta mujer siempre se acuesta a las 21'00...
- Hola cariño.
- Qué pasa, yaya. ¡¿Qué ocurre?!
- Llamaba para sugerirte que, este verano,...
- NOOOOOOOO...
- Iremos, como el año pasado, a comer todas las tardes helados italianos a la Calle Delicias.
- (pum pum, pum pum, pum) Sí, yaya. Sí...

Qué cruel puede ser a veces el maldito azar.

Como os decía, hubo una época en la que yo me creía la artífice de todo este tinglado llamado (también por mi, of course) siesque.
La venda cayó de mis ojos el día que decidí ver, ya algo más mayor, 'Largo domingo de noviazgo'.
Su protagonista era como yo.
¡Utilizaba el siesque! ¡Todos los días! ¡Para 'manipular' todas esas cosas que quería que ocurrieran y que a ella le atormentaban!

Y entonces me di cuenta de más cosas (a parte de que Jean-Pierre Jeunet es un poco repetitivo).
Todos somos tan increíblemente parecidos. Pocos de nosotros somos especiales.
Las mismas ocurrencias, los mismos secretos, los mismos sentimientos cuando nos enamoramos o logramos algo que deseamos.
De pequeña me sentía especial por creer ser más imaginativa y lista que los demás.
De mayor me siento especial por haberme dado cuenta de que eso no es verdad.

Pero, en el fondo, sigo siendo como esa niña.
Porque todos, también, somos increíblemente distintos.

Seguro que no hay otra bloguera como yo titulando así el post de hoy;)
Y va muy en serio, convencida estoy. Qué sí, qué sí.

"Si este post consigue más de quince comentarios, es que siempre seré feliz"











¡Besos para todos!
En el próximo post, prometo a una démodé menos ñoña ;)
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...