jueves, 7 de marzo de 2013

nosotras... y DISCUSIONES EN EL COCHE!!

Atención: Todos los hechos que aparecen en este post son ficticios.
Cualquier parecido con la realidad es una mera coincidencia.


- ¡Ojo, ojo, ojooooooo!
- Mamá, por dios, cállate. Ese coche solo me estaba adelantando.
- No, no. Yo lo he visto claramente, os ha faltado el pelo de un conejo para estamparos.
- Mecagüen… ¡NI SIQUIERA TIENES EL CARNEEEETTTT! Asjdfnañsdfoianiod (con las madres se pierde rápido la paciencia)

- Continúe recto 800 metos y después gire fuertemente a la derecha.
- ¿Cómo? ¿Fuertemente a la derecha? Pero si ahora viene un desvío hacia la izquierda.
- Qué dices, Manolo. El GPS se refiere a la próxima salida. ¿No lo has oído? 800 metros. Aún no hemos llegado… ¡Ahora! ¡Ahora! ¡Ahora!
- Mecagüen
- Por favor, gire FUERTEMENTE A LA DERECHA.

- Cariño, pásame las gafas, por favor. El sol me molesta un poco y no veo bien.
- ¿Dónde están?
- En tu guantera.
- Aquí no están.
- ¿¡Cómo que no!?
- Primero, relájate, ca-ri-ño. Segundo, te lo vuelvo a repetir: aquí no están.
- Será que las has cambiado de sitio. Mira en el hueco de la puerta.
- ¡Tampoco! Pero… ¡SI LAS LLEVAS PUESTAS! Mecagüen

- Jose, acelera un poco, haz el favor. Estamos perdiendo a Nuria, ya hay tres coches que nos separan.
- Tranquila, que no los pierdo de vista.
- ¿Qué coche es el que tienes a la vista? El suyo es rojo y no veo ninguno así.
- Coño, pues ese de la matrícula que empieza por DSN.
- ¡Pero qué dices! Su coche es del año 93 y la matrícula aún es de las antiguas, con la Z de Zaragoza.
- Mecagüen… ¡ES QUE TU AMIGA ES UNA FITTIPALDI!

Cansancio, mala hostia, acompañantes tocagüevs, atascos, mal tiempo,… No, no estoy hablando de hacer cola durante horas para entrar en un concierto de David Bisbal (cosa que yo jamás he hecho), si no de los trayectos más bien largos que realizamos en coche para desplazarnos de un sitio a otro.
Hay múltiples situaciones que nos sacan de nuestras casillas dentro de un vehículo, lugar en el que, para colmo, uno no puede escapar para contar 1,2,3 yo me calmaré; 4,5,6 todos lo veréis.

Pero que a mí esto no me pasa, ¿eh?
El anterior fin de semana estuve en el pueblo de una amiga. Para desplazarme hasta allí, no tuve ningún problema y no viví ninguna de estas situaciones. Ejem, ejem. Porque, os lo repito: todos los diálogos con los que ha empezado el post, son pura ficción...

Mejor cambiemos de tema. Este es uno de los looks que lucí para la ocasión:







Y si os habéis quedado con más ganas de looks: AQUÍ tenéis tres más. Los de unas chicas monísimas a las que fotografié para mi sección de streetstyle en La Blogueresca.

¡Besos para todos!

domingo, 3 de marzo de 2013

nosotras... y ¿VESTIR CÓMODO = VESTIR CUTRE?

En Sommes Démodé queremos a nuestros seguidores un puñao, vuestras opiniones y sugerencias lo son casi todo para nosotras. Es por eso que hoy volvemos a tener una "entrada por encargo", es decir: hoy volvemos a hablar sobre uno de los temas que nos propusisteis a raíz de este post.

La idea escogida para esta ocasión ha sido la de Conchi, del blog ConchiC. Nos sugería tratar lo siguiente:

El nivel generalizado que existe de vestir mal, esto es, en perpetuo chandal o ropa para hacer senderismo y similares, todo ello en aras de una supuesta comodidad


Si supieras cuánto comprendo lo que nos estás diciendo, Conchi.
Os contaré, así un poco en petit comité (esto significa que no lo larguéis por ahí), que eso de llevar ropa para hacer senderismo y similares me suena muy muy mucho.
No sé porqué misteriosa razón, mis colegas matemáticos, especialmente los masculinos, suelen vestir con botas de montaña y forros polares Quechua las 24 horas del día. Nunca he llegado a comprobarlo, pero me atrevería a conjeturar que sus pijamas también son prendas deportivas compradas en Decathlon.
'No seas mal pensada, Julia. Eso es porque es gente a la que le gusta la aventura y está acostumbrada a realizar apasionantes excursiones un día sí y otro también'
Jajajaja. YA, claro.

Pero no es necesario que me vaya tan lejos... mi novio, un joven presumido y "preocupado" por las últimas tendencias, durante los cinco años que estuvo estudiando en la Universidad de Zaragoza, asistió a la mayoría de clases con un chándal HORROROSO. Cuenta la leyenda que, cuando se adecentaba y arreglaba más fuera del entorno universitario, sus propios compañeros de pupitre eran incapaces de reconocerlo.

Y yo quiero preguntar a toda esta gente desde aquí: ¿POR QUÉ? ¿QUÉ NECESIDAD?
¿Acaso unos vaqueros son lo más incómodo que hay sobre la faz de la tierra? ¿Hay gente a la que la federación de montaña le paga una comisión por lucir sus característicos atuendos? ¿Querer vestir cómodo significa llevar las prendas más cutres que se tengan en el armario?

Ojo, tampoco es bueno el extremo contrario. Para estar bella hay que sufrir, sí. Pero llegar a autolesionarse es excesivo.
Tacones-galleta: Zapatos con los que ahostiarse es suceso seguro.
Camisas-pollo: Blusitas monísimas, pero capaces de hacernos sudar... pues eso, como a un pollo.
Abrigos-folio: Para llevarlos en una época del año inventada por las tiendas y que no existe.
Pamelas-perra: Te engañan para que te sientas guapa en casa frente al espejo con ellas, pero en la calle, con cierzo y lluvia puñetera, te hacen desear llevar chándales y gorros de excursionista.
Porque sí. Yo a veces también lo haría.










 ¡Besos para todos!

Y ya sabéis,
si alguna sugerencia démodé tenéis,
en dejarnos un comentario no dudéis.

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