Hay muchas cosas del mundo egobloguero que me sacan de mis casillas.
Una de ellas es la obsesión que tienen algunos con que todo ser viviente les copia.
Leo a esta gente lanzar indirectas en redes sociales varias (porque decirlo clarinete parece que te hace menos guachi), ofendidos porque fulanito o menganito ha copiado su estilo, sus tipografías y collages blogueros e incluso su manera de contar las cosas.
Que no digo yo que muchas veces sea completamente cierto y las quejas estén mega-justificadas.
Pero no nos volvamos locos, amigos.
Los blogs "de moda" están más vistos que el tebeo y pocos de ellos son originales e innovadores a rabiar. Todos nos compramos la ropa en los mismos sitios y es normal ver las prendas que hemos sacado en un post a otra bloguera unos días después. Raro sería que esto pasara con el jersey de mi abuela o las gafas años 60 de mi madre, de acuerdo. ¿Pero con los nuevos y baratísimos zapatos de Zara? No.
Y digo yo. Para qué enseñar nuestros looks en un blog si no es para que los mire la gente y, si les gusta, te copien con algo idéntico o similar.
Ojo. El "esta tía me está copiando" no es algo que pase únicamente en el entorno blogueril.
En la misma línea que las amigas envidiosas que te miran mal porque siempre vas arreglada (un post que si no habéis leído, ¡hacedlo!... sé que os va a encantar), están las que hacen chiribitas cuando ven que llevas la misma cazadora que ellas se compraron unos días antes. Eso sí, luego te preguntan con ojitos de corderillo si pueden "copiarte" esa falda tuya tan chula y que les encanta.
-¿No te importa, tía?
- Ah, no, para nada. Si además yo cr...
- VALE. Me lo pondré para trabajar, así no coincidimos.
Un nuevo concepto he creado para denominar este fenómeno: la aellalequedarámejorfobia.
Porque seamos sinceras, amigas que sufrís de aellalequedarámejorfobia: ¿no es acaso el miedo a que te quede a ti peor lo que se esconde detrás?
Que no digo yo que todos vayamos calcadicos y las mejores amigas luzcamos con el mismo vestido en una boda, por ejemplo (algo que rozaría ya la psicopatía). Pero... ¿es que no tenemos todos dos manos, una cabeza y diez dedos en los pies? Pues qué más de si a esta lista de coincidencias añadimos una camiseta. ¿Es tan importante?
Reconózcolo, a veces soy una copiota. Y no me refiero a las famosas chuletas, que yo nunca he sido de hacer trampillas en los exámenes (era más de las de soplar respuestas con los compis por lo bajini).
Hablo de visitar blogs y experimentar el culo veo-culo quiero.
Ayer, sin ir más lejos. Me compré (y por supuesto seguidamente estrené) unos zapatos moníiiisimos y azulíiiisimos que ya tiene desde hace un tiempo mi querida Sissy.
Y os diré más: ella misma me animó a copiarme.
¡Besos para todos!



























