jueves, 12 de septiembre de 2013

nosotras... y SALVADOS POR LA CAMPANA!!

Hoy tengo fácil escoger el tema del que hablaros en este post. Luego no os quejéis de que echo demasiado la vista atrás o me gusta, como hice este día, hablar de las series que veía en mi niñez. ¡Son las propias prendas que llevo las que me lo dejan a huevo, queridos!
Además, reconocedlo. A vosotros también os mola un puñao recordar lo que veíamos en la tele de chavalines. Lo sé porque el día que colgué la camiseta del look de hoy en Instagram... ¡la foto llegó a los 40 'me gusta'! Y eso para mí es mucho gusteo, que lo sepáis. Para conseguir semejante logro instagramero, servidora tiene que hacer un salto mortal con voltereta lateral por lo menos.

Así que no se hable más. Enumeremos aquí y ahora esas americanadas que tanto nos gustaban cuando éramos pequeños.

Uno de mis favoritos por siempre jamás será el hortera, ahora más bien hipster, Steve Urkel. Yo directamente llamaba a la serie así: Steve Urkel. ¿Cosas de casa? ¿Qué serie es esa? ¡Ah! Esa en la que cambian a la actriz que hace de madre cada dos semanas.
Aunque a mí el que de verdad me molaba era el sexy Stefan, en quien se convertía Steve para conquistar a Laura Winslow.

Confesaré algo ahora que ha pasado el tiempo y no me miraréis mal: no veía El Príncipe de Bel Air.
Cuando en clase mis compañeros se ponían a rapear la famosa entradilla de la serie, hacía como que me la sabía... pero no. La intenté ver un par de veces, deseando así sentirme integrada en el colegio. ¡Pero no terminaba de engancharme! ¿Qué era lo que no me convencía de Will y compañía? ¿El estirado mayordomo? ¿Carlton y sus gilipolleces varias?

Otra serie que me súper encantaba era Punky Brewster. ¡Qué buen equipo formaba con su perrete Brandon! ¿Y qué me decís de su vestimenta? ¡Punky era una crack superponiendo prendas!

Y finalmente, Salvados por la Campana. O lo que es lo mismo: Zack, A.C., Screech, Kelly, Jessie y Lisa.
A quienes rindo un pequeño homenaje con esta camiseta;) 








¡Besos para todos!








martes, 10 de septiembre de 2013

nosotras... y QUERIDO YO!!

El otro día, ojeando una de las revistas que dan los domingos con el periódico, me detuve en un reportaje que llamó bastante mi atención.
Hablaban de la página web Dear Me, en la que se pueden leer las cartas que algunas celebrities escribirían a su "yo" de dieciséis años.
Además, la revista seleccionaba a famosos patrios para que estos hiciesen los mismo.

La idea en sí me gustó mucho y por supuesto, me puse a pensar un ratico majo en lo que yo le diría a la Jules de dieciséis años.

"Queridísima mía: Inmediatamente, ¿me oyes? INMEDIATAMENTE, deja de pensar que todo el mundo está contra ti y que siempre te sentirás como una estúpida. Eso cambiará, así que relájate y disfruta."

¿Demasiado agresivo quizás?

"¡Hola querido yo! Es probable que te sorprenda que te escriba desde el más allá..."

Por dios. ¿Más allá? ¡Pensará que he muerto!

"Querida Julia: Soy tú, o sea yo, con veintisiete años. Me gustaría decirte tantas cosas para tranquilizarte y que sepas que en un futuro serás feliz, que no sé por dónde empezar. Ojito, no creas que durante esta próxima década todo será de color de rosa. Pero aprenderás también mucho de las malas experiencias y finalmente superarás esos ratos no tan buenos. No quiero spoilearte, pero me gustaría que sepas que ahora mismo tienes un novio y una perrita que son para comérselos. Tus padres también están muy bien. Te aconsejo que no discutas mucho con ellos, porque eso nunca va a cambiar y mejor ahorrarte algunos rifirafes. Sin mucho más que decir, aunque te explicaría millones de cosas más, se despide tu yo del futuro. PD: Te quiero".

Sí. Qué pasa. Me quiero a mí misma.
Dándole vueltas un poquico más, se me ocurren otras variantes de Dear Me que también podrían dar mucho juego y que son más asequibles (porque no sé si lo habíais pensado, pero lo del yo del pasado no puede hacerse realidad).
Por ejemplo, ¿qué le escribiríais a vuestro yo del futuro? De acuerdo, tal vez no haya tantas cosas que decirle, ya que lo sabe absolutamente todo de nosotros. Pero no estaría mal recordarle según qué cosas que quizás haya olvidado.

"Hola Julia: Soy tu yo de 2013. Espero que todo te vaya estupendamente y estés bien de salud (¡dime que sí, por favor!). Me gustaría recordarte algunas de las cosas que yo creo que nos irán bien a las dos. Supongo que igual tienes ya hijitos. ¿Te acuerdas de cuando decías que nunca te convertirías en una de esas madres agobiadas que no salen de casa ni para ir a la panadería? Pues eso. ¡Ah! ¿Cómo ha resultado ese proyecto que teníamos entre manos y que estamos a punto de comenzar? Seguro que bien... ¿verdad? ¡Recuerda la ilusión que tenemos/teníamos al principio! Te quiere mucho tu yo del pasado, ¡nunca cambies! (excepto en lo de la mala leche) PD: Supongo que sigues teniendo la misma perrita y el mismo novio... ¡qué no me entere yo!"

¿Sabéis? Gracias al blog, yo ya hace mucho que me escribo a mí misma.
A veces me siento a leer los post que publiqué hace tres o cuatro años y... pensaréis que es una tontería, pero me ayudan.
¿De qué me servirá volver a ver este post con kimono y pantalón boyfriend dentro de unos añitos?;)




 

¡Besos para todos!
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