¡Oh!. Qué tiempos aquéllos en los que salía emocionada de la escuela, no sólo para abrazar a mi mamá o a mis abuelos, sino porque sabía que me aguardaban un sobrecito o dos de cromos en sus manos. Por supuesto, yo los abriría como un rayo en cuanto adivinara qué era eso que llevaban ahí.
Lo ten, lo ten, lo ten, ¡no lo ten!, lo ten, lo ten.
Mi primer álbum de cromos fue uno de Oliver y Benji. Seguro que no soy la única. Tras él siguieron algunos del rollito Disney. Por ejemplo, La Bella y La Bestia y Aladino. Y otros bien distintos, como uno de BackStreetBoys (eran los Justin Biebers de la época, sólo que no daban tanto ascazo).
Para mí era suuuuuper importante terminarlos bien completitos. Os acordaréis: normalmente era casi imposible conseguir ese último cromo. Recuerdo que precisamente para el álbum de La Bella y La Bestia, este cromo toca-cojones fue uno en el aparecía una urna con una rosa dentro. Dios, lo veo ahora como si fuera ayer. Lo odiaba.
Siempre quedaba otra opción tras pagas y pagas empleadas en la búsqueda de ese pequeño cabroncete. Pasar de tu orgullo y pedírselos a Panini por correo. También ofrecían en sus papelotes enviarte el álbum entero desde el principio y ahorrarte comprar los paquetitos. Yo pensaba indignada: "Pero bueno, ¿quién es capaz de hacer esto? ¡Es antinatural!".
Mi relación con ellos terminó, lógicamente, cuando empecé a hacerme mayor. Y fue algo traumático. Parece que me resistía a dejar esta afición (ya en mi entorno nadie lo hacía, eran más guays), así que, como siempre me han gustado Mortadelo y Filemón, al ver que habían sacado un álbum de cromos de mi comic favorito, decidí empezarlo. Y aquí viene lo que nunca olvidaré, porque...jamás lo acabé. Snif. Me sentí avergonzada durante una buena temporada. Aun hoy me duele recordarlo.
En fin, no hablemos de cosas tristes;). ¿Por qué este tema hoy, en Sommes Démodé? -os preguntaréis. Pues porque mientras me hice estas fotos, en la ageraniada terraza de mi abuelo, y observaba estas flores, pensé en lo poco que sabía de plantas, árboles, arbustos, etc... (como veis, hasta mi vocabulario es pobre). No tengo ni idea de los aspectos relacionados con la flora. Pero si hablamos de la fauna, ¡ah, amigos!, entonces no ocurre lo mismo. Gracias a mi estupendo álbum de La Vida Animal, uno de mis favoritos, uno con los que más disfruté, sé lo que es un ornitorrinco, un lemur y una morena.
Os dejo con el look, por fin:
Lo ten, lo ten, lo ten, ¡no lo ten!, lo ten, lo ten.
Mi primer álbum de cromos fue uno de Oliver y Benji. Seguro que no soy la única. Tras él siguieron algunos del rollito Disney. Por ejemplo, La Bella y La Bestia y Aladino. Y otros bien distintos, como uno de BackStreetBoys (eran los Justin Biebers de la época, sólo que no daban tanto ascazo).
Para mí era suuuuuper importante terminarlos bien completitos. Os acordaréis: normalmente era casi imposible conseguir ese último cromo. Recuerdo que precisamente para el álbum de La Bella y La Bestia, este cromo toca-cojones fue uno en el aparecía una urna con una rosa dentro. Dios, lo veo ahora como si fuera ayer. Lo odiaba.
Siempre quedaba otra opción tras pagas y pagas empleadas en la búsqueda de ese pequeño cabroncete. Pasar de tu orgullo y pedírselos a Panini por correo. También ofrecían en sus papelotes enviarte el álbum entero desde el principio y ahorrarte comprar los paquetitos. Yo pensaba indignada: "Pero bueno, ¿quién es capaz de hacer esto? ¡Es antinatural!".
Mi relación con ellos terminó, lógicamente, cuando empecé a hacerme mayor. Y fue algo traumático. Parece que me resistía a dejar esta afición (ya en mi entorno nadie lo hacía, eran más guays), así que, como siempre me han gustado Mortadelo y Filemón, al ver que habían sacado un álbum de cromos de mi comic favorito, decidí empezarlo. Y aquí viene lo que nunca olvidaré, porque...jamás lo acabé. Snif. Me sentí avergonzada durante una buena temporada. Aun hoy me duele recordarlo.
En fin, no hablemos de cosas tristes;). ¿Por qué este tema hoy, en Sommes Démodé? -os preguntaréis. Pues porque mientras me hice estas fotos, en la ageraniada terraza de mi abuelo, y observaba estas flores, pensé en lo poco que sabía de plantas, árboles, arbustos, etc... (como veis, hasta mi vocabulario es pobre). No tengo ni idea de los aspectos relacionados con la flora. Pero si hablamos de la fauna, ¡ah, amigos!, entonces no ocurre lo mismo. Gracias a mi estupendo álbum de La Vida Animal, uno de mis favoritos, uno con los que más disfruté, sé lo que es un ornitorrinco, un lemur y una morena.
Os dejo con el look, por fin:








