Ale, ya se ha puesto otra vez a llover.
Buen momento para postear.
Hace ya días que quería hablar aquí sobre los potingues para cara, piernas, pies o...¡donde surja!.
La verdad, yo, con este tema de las cremas he sido siempre pelín dejada. La primera vez que probé una fue para mi adeloscente tez de bollito. Mi madre, una tarde, me dijo: 'hija, puede que sea hora de que te compre...¡una crema hidratante para la cara!'. '¿Ein?'- contesté yo. Nos dirijimos al Cortinglés y allí eligieron por mí un bonito frasco que olía muy bien. Empecé tope emocionada con el ritual diario de embadurnarme la carita.
Más adelante mis colegas me explicaron que el cuerpo también debe recibir lo suyo. Fue el momento en que los body milk entraron en mi vida. Pero poco a poco fui agobiándome con los minutejos (que a mí me parecían horas) que tenía que dedicar a estos menesteres.
Desde entonces no es que me haya cuidado mucho en este sentido. Pero, como a mí me gusta decir (sí, soy muy plastonga), en este mundo todo va a temporadas. Así que hace cosa de un mes me volví súper loqueras: productos anticelulíticos para las piernas, hidratación a sacopaco en el resto del cuerpo, leche limpiadora, tónico, antigrietas de Deliplús (¡grande!) para los pieses y no me pongo rodajas de pepino en los ojos porque estoy un poco saturada con esta hortaliza.
No sé cuánto tiempo voy a ser fan de este estilo de vida, pero de momento, estoy mucho más suave, mira tú por dónde.
Contadme, ¿qué ungüento es indispensable para vosotr@s? (e incluyo al género masculino, que también tiene lo suyo, cuidao).
Os dejo con un look primaveral de parque.
¡Muaks!