Bodorrios, bodorrios... nunca me han ido demasiado.
Como buena loca por los trapos, buscar modelito y ponerse buenorra es lo que en todo caso me llamaba más la atención. Pero la parafernalia bodil en sí, juntado a que la religión no es que sea una de mis pasiones precisamente y el hecho de que en la mayoría de ocasiones he conocido a los novios cuando ya no lo son, es decir, tras el sí quiero, es algo que no me entusiasma. Tal vez sí a los nueve años, cuando, no me enorgullece contarlo, vi enterita la boda de la infanta Elena (ajá: what the hell!!!?).
No voy a decir que no quiera casarme nunca (que luego queda aquí escrito para sacarme los colores en un futuro), pero no soy de esas personas que cree será 'eldíamásimportantedesuvida'.
A pesar de ello, este fin de semana me he tragado dos bodas. El sábado, la de un buen amigo mío. Y ayer, por séptima u octava vez, la de Chandler y Mónica, al encontrarla en uno de esos interesantes y culturales canales de la TDT.
Y resulta que esta vez me hicieron cambiar de opinión. No lo digo por la boda de los Bing (y eso que me sacaron alguna risotada), sino por la de mis cercanos amigos.
Porque es cierto que cuando conoces bien a los protagonistas del día todo es más emotivo. Compartir mesa en el banquete con tus propios colegas hace que se convierta en algo para recordar. Y sobretodo, ver a tus amigos felices por casarse (a pesar de estar a punto de desmayarse con tanta foto, beso y abrazo) hace que tú también lo seas.
Os dejo con lo que a vosotros os interesa: ¡el look!
¡¡Espero que os guste!!
Como buena loca por los trapos, buscar modelito y ponerse buenorra es lo que en todo caso me llamaba más la atención. Pero la parafernalia bodil en sí, juntado a que la religión no es que sea una de mis pasiones precisamente y el hecho de que en la mayoría de ocasiones he conocido a los novios cuando ya no lo son, es decir, tras el sí quiero, es algo que no me entusiasma. Tal vez sí a los nueve años, cuando, no me enorgullece contarlo, vi enterita la boda de la infanta Elena (ajá: what the hell!!!?).
No voy a decir que no quiera casarme nunca (que luego queda aquí escrito para sacarme los colores en un futuro), pero no soy de esas personas que cree será 'eldíamásimportantedesuvida'.
A pesar de ello, este fin de semana me he tragado dos bodas. El sábado, la de un buen amigo mío. Y ayer, por séptima u octava vez, la de Chandler y Mónica, al encontrarla en uno de esos interesantes y culturales canales de la TDT.
Y resulta que esta vez me hicieron cambiar de opinión. No lo digo por la boda de los Bing (y eso que me sacaron alguna risotada), sino por la de mis cercanos amigos.
Porque es cierto que cuando conoces bien a los protagonistas del día todo es más emotivo. Compartir mesa en el banquete con tus propios colegas hace que se convierta en algo para recordar. Y sobretodo, ver a tus amigos felices por casarse (a pesar de estar a punto de desmayarse con tanta foto, beso y abrazo) hace que tú también lo seas.
Os dejo con lo que a vosotros os interesa: ¡el look!
¡¡Espero que os guste!!

